sábado, 8 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
NUESTRA EXPERIENCIA COMO GRUPO EN LA JMJ
Este año pasado ha sido un año bastante especial para el grupo de Sanlúcar. Nos daban, a principio de curso, la noticia de que participaríamos en la JMJ que este verano se celebraba en Madrid, y que además, tendríamos la posibilidad de hacer historia participando en el Primer Encuentro de la Familia Calasancia. ¡Qué gran honor! Sin duda, participar en esos dos grandes eventos ha supuesto mucho para nosotros, pues ya llevábamos mucho tiempo con nuestros ojos puestos en ese esperado mes de agosto, y preparándonos a tope para ello. Venta de pulseras, “zambombá” calasancia, Jornadas lúdicas, acogida de la Cruz y del Icono de los jóvenes… Cada uno de estos actos era para nosotros una oportunidad más de seguir trabajando para esa meta en común que todos teníamos, y que sin duda creemos que ha unido bastante a nuestro grupo.
Fue una gran noticia enterarnos de que TODOS participaríamos en esa gran experiencia, cada uno según sus posibilidades. Algunos no podían estar los diez días completos del encuentro, pero sin duda cada uno pusimos lo mejor de nosotros, y se notaba a leguas que todos estábamos deseando ver lo que nos esperaba en Madrid. Las religiosas que se responsabilizaban de nosotros, no hacían más que repetirnos que una JMJ cambia la vida, y entre eso, y los agobios de pensar en la cantidad de gente y en el calor que pasaríamos, nos sentíamos a veces con un poco de miedo. Pero fuimos valientes, dejando atrás todos esos miedos, porque realmente nos sentíamos llamados a vivirlo. Pensábamos que sería grande, y realmente, lo fue.
¿Cómo podemos describir esos días compartidos? No es fácil, pero resuena fuerte en nosotros la palabra FAMILIA. Estábamos muy acostumbrados a compartir con la gente de Andalucía, nos sonaban muchas caras de gente del resto de España, pero… se escapaba un poco de nuestros ojos y de nuestros pensamientos el cómo vivirían nuestro mismo carisma personas de otros países desconocidos para nosotros. Alguien hasta preguntaba si el P.Faustino de Chile era como el nuestro, así calvito, con gafas…
Y tras esos días, hemos descubierto que realmente, aunque existen diferencias, hay muchas cosas que nos unen también a esas personas de las que tan lejos vivimos. Y lo principal, repetimos, es eso, que somos una verdadera FAMILIA, con muchas cosas en común, y eso quedó de manifiesto la noche del Festival de las Culturas.
Los días del Encuentro Calasancio fueron sin duda especiales, “muy nuestros”, y en los que todos vibrábamos y tratábamos de dar respuesta a todo eso que Dios soñó para nosotros, y que el P.Faustino puso aún más cerca de nuestras manos y de nuestros ojos.
Los días de la JMJ, ya cambiamos la rutina. Nos uníamos a mucha gente más, de otros países, de otras lenguas, todo estaba masificado… Pero sabíamos que aún así, algo nos unía también a todas esas personas que nos estrujaban y casi ni nos dejaban respirar en algunos momentos. Muchos de nosotros en algunas circunstancias nos planteábamos porqué habíamos ido, qué hacíamos allí…pero a día de hoy creemos que todo ha merecido la pena, y que es normal que nos hayamos sentido agobiados algunas veces. Nos emocionaba ver las mareas de gente para acudir a cuatro vientos, por ejemplo. Y fue precioso ver cómo la gente que no participaba en el encuentro, también trataba de poner su granito de arena, refrescándonos desde sus balcones. Barreños, mangueras, regaderas… fueron haciéndonos más sencillo el camino, y recordándonos que no todo eran manifestaciones antiJMJ.
Y bueno, en definitiva, el unirnos desde este sentimiento de familia, al acontecimiento del que como iglesia VIVA participábamos, ha significado mucho para nosotros. Ver como aún “los jóvenes vibramos y sentimos las cosas desde dentro” a pesar de las prisas que nos rodean; y que somos capaces de “callar” ante la presencia del amor de Dios… hizo que realmente sintiéramos que algo en nuestras vidas cambiaba, como nos habían dicho.
Y principalmente, ya nunca más podremos decir que estamos solos en este mundo, y que no vale la pena seguir trabajando juntos por ese sueño de un mundo mejor. Es importante, además, que sigamos siendo testigos de ello para todas aquellas personas cercanas que no han asistido a estos encuentros, y que seamos capaces de inculcarles y hacerles partícipes todo lo que en estos días hemos descubierto.
Gracias de corazón, al Instituto Calasancio, y a todas las personas con las que hemos compartido esta experiencia tan gratificante en nuestras vidas.
Grupo de Sanlúcar de Barrameda
martes, 23 de agosto de 2011
UNA EXPERIENCIA PARA NO OLVIDAR
Han sido unos días que como grupo no podremos olvidar y cómo jóvenes cristianos hemos tenido la suerte de VIVIR Y SOÑAR.
martes, 14 de junio de 2011
domingo, 12 de junio de 2011
viernes, 10 de junio de 2011
VIGILIA DE PENTECOSTÉS PARA JÓVENES
MAÑANA SÁBADO EN EL COLE, TENDREMOS LA VIGILIA DE PENTECOSTÉS CON OTROS JÓVENES DE SÁNLUCAR.
NO TE LO PUEDES PERDER... ¡MERECERÁ LA PENA, RECIBIR EL ESPÍRITU, RECIBIR VIDA!
NO TE LO PUEDES PERDER... ¡MERECERÁ LA PENA, RECIBIR EL ESPÍRITU, RECIBIR VIDA!
domingo, 5 de junio de 2011
La Ascensión, un nuevo modo de presencia
A nosotros, situados en el espacio y en el tiempo, nos resulta difícil comprender el sentido de la Ascensión del Señor. A primera vista, Jesús se ha alejado del hombre, como parece sugerir el libro de Los Hechos, cuando afirma que los discípulos "lo vieron elevarse, hasta que una nube lo ocultó de su vista". Pero, con palabras de Benedicto XVI, "el Jesús que se despide no va a alguna parte en un astro lejano. Él entra en la comunión de vida y de poder con el Dios viviente"; y los discípulos "saben que la ‘derecha de Dios’, donde Él está ahora enaltecido, implica un nuevo modo de su presencia, que ya no se puede perder; el modo en que únicamente Dios puede sernos cercano". O lo que es igual, Jesús no se ha alejado de nosotros, sino que se ha metido más dentro de nosotros y ha elevado nuestra vida hasta la esfera de Dios.
Es natural que los discípulos, fortalecidos por esta permanente cercanía divina, se sientan más seguros y vuelvan a Jerusalén, a la brega diaria, con la paz, la fortaleza y la alegría de quien se sabe en las manos de Dios. Pronto, iluminados por el Espíritu, entenderán aquellas palabras misteriosas de Jesús: "Me voy, pero volveré a vosotros". La Ascensión nos dice que Jesús, a quien ahora sólo vemos con los ojos de la fe, sigue a nuestro lado, con un nuevo modo de presencia: el propio de Dios. Y nosotros tenemos la misión de ser testigos y voceros de que, en Jesucristo, Dios nos ha dado la Vida que no acaba. Para nosotros, vivir no es caminar hacia la nada, y mucho menos deteriorarse, sino ascender cada día, crecer en el amor a Dios y al hombre, que es nuestra vocación, nuestra meta y nuestra mejor calidad de vida.
Es natural que los discípulos, fortalecidos por esta permanente cercanía divina, se sientan más seguros y vuelvan a Jerusalén, a la brega diaria, con la paz, la fortaleza y la alegría de quien se sabe en las manos de Dios. Pronto, iluminados por el Espíritu, entenderán aquellas palabras misteriosas de Jesús: "Me voy, pero volveré a vosotros". La Ascensión nos dice que Jesús, a quien ahora sólo vemos con los ojos de la fe, sigue a nuestro lado, con un nuevo modo de presencia: el propio de Dios. Y nosotros tenemos la misión de ser testigos y voceros de que, en Jesucristo, Dios nos ha dado la Vida que no acaba. Para nosotros, vivir no es caminar hacia la nada, y mucho menos deteriorarse, sino ascender cada día, crecer en el amor a Dios y al hombre, que es nuestra vocación, nuestra meta y nuestra mejor calidad de vida.
lunes, 16 de mayo de 2011
Comer tu Pan
Señor mío y Dios nuestro,
que vienes a nosotros en la Eucaristía,
misterio de la vida y del compartir hasta el extremo.
Haz que al recibirte en tu Pan, en tu Cáliz, en tu Palabra,
nos dejemos transformar por Ti,
fuente de la Vida y del Amor sin límites.
No nos dejes perder la amistad contigo.
Señor Jesús, agárranos bien de la mano
para que sintamos tu guía, tu protección, tu fortaleza.
Llevarte dentro, en el sagrario de nuestro corazón,
ha de ser cada día motivo de alegría, de compromiso
y de vivir en comunión con los demás,
en ese mandamiento nuevo que es nuestra meta
y el camino único de la verdad. Amén.
Con cariño a tantos niños y niñas, catequistas, sacerdotes, religiosos yreligiosas, educadores, padres y madres, abuelos y abuelas, padrinos y madrinas, que se toman en serio y con profundidad la primera eucaristía.
Nota de los obispos de Andalucía ante las próximas elecciones
El próximo día 22 se celebrarán en nuestra Comunidad Autónoma, como en todo el territorio nacional, elecciones municipales para elegir a los responsables de la gestión municipal en los próximos cuatro años. Con este motivo, los Obispos de las Diócesis de Andalucía, cumpliendo con nuestra misión pastoral, queremos orientar las conciencias de los católicos y de todos aquellos hombres y mujeres de buena voluntad que quieran escucharnos, ofreciendo las siguientes consideraciones que ayuden al desarrollo de la vida democrática y al progreso humano, social y cultural de nuestra sociedad:
1. Los católicos, llamados a participar en la vida pública, lo hacen también a través del voto, cuando son convocados a elegir a sus representantes en las instituciones democráticas. El voto democrático otorga la posibilidad de manifestar la voz y los deseos de los ciudadanos, al mismo tiempo que concede la posibilidad de controlar a los propios gobernantes y de sustituirlos de modo pacífico, donde se crea oportuno (cf. Juan Pablo II, Carta encíclica «Centesimus annus», 46). Por tanto, votar en las elecciones no es sólo un derecho civil constitucionalmente reconocido, sino también una obligación moral para con el bien común de la sociedad mediante el buen gobierno, que exige un discernimiento de las propuestas para optar por aquellas que en conciencia se conforman mejor con la verdad y el bien del ser humano.
2. Los ayuntamientos tienen la función de la gestión de las poblaciones que rigen y han de prestar, por ello, un servicio cercano y eficaz a los ciudadanos, buscando el bien común, sin olvidar que la corporación municipal ha de actuar en representación de todos los ciudadanos, a fin de promover el bienestar y la integración de todos, sin exclusiones injustas, para el logro de la paz social.
3. La Iglesia estima digna de alabanza y de consideración la labor de aquellos que se proponen servir a los ciudadanos mediante la gestión de los asuntos públicos, asumiendo el peso de su responsabilidad (Concilio Vaticano II, Constitución sobre la presencia de la Iglesia en la sociedad actual «Gaudium et spes», 75). Por esto mismo, consideramos que, a la hora de emitir el voto, es necesario tener presente la vocación de servicio, la honradez de conducta y la austeridad de los candidatos, que les capaciten lo mejor posible para hacer un uso equitativo y solidario de los recursos públicos en beneficio de todos.
4. La doctrina social de la Iglesia enseña, además, que todo hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y goza, por ello, de una dignidad única e insustituible en su condición personal y social. Por eso, al elegir a los representantes de los ciudadanos de entre los candidatos que se presentan, hay que tener en cuenta que el modelo político de sociedad que proponen garantice la dignidad y los derechos fundamentales de todas las personas. A la hora de depositar el voto, es necesario tener en cuenta su posición ante los derechos de las personas, el respeto a la vida en su desarrollo e integridad, el ejercicio personal y social de la libertad religiosa, la justicia y la transparencia de la gestión pública, la lucha contra la corrupción, la ayuda y promoción social de los más pobres, especialmente de los marginados y de cuantos carecen de trabajo; así como la preocupación por la conservación y salvaguarda de la creación.
Por todo ello, al acudir a votar a sus representantes, los ciudadanos han de hacerlo como quienes ejercen un derecho y cumplen con un deber social de carácter moral, que ha de contribuir a la promoción de una vida digna para todos.
Rogamos al Señor y al Santísima Virgen que las próximas elecciones municipales contribuyan al crecimiento de nuestra sociedad en verdad, libertad, justicia y paz.
lunes, 9 de mayo de 2011
El atrio de los gentiles
Así se llamaba el primer recinto, de los tres que tenía el templo de Jerusalén. La causa de dicho nombre era que podían entrar en él todas las personas, también las que no eran judías. La Iglesia Católica acaba de instaurar una plataforma de encuentro y de diálogo que lleva también esta denominación: "El Atrio de los Gentiles".
Este diálogo entre creyentes y no creyentes ha tenido lugar precisamente en París, cuna de la laicidad por excelencia, durante los días 24 y 25 de marzo. Ha tenido por sedes la UNESCO, la Sorbona, el Instituto Francés (que engloba las Academias), los Bernardinos (un centro de reflexión filosófica y teológica fundado en el s. XIII) y la catedral de Notre Dame.
Y es que los católicos no tenemos miedo a la razón, sino que animamos a todos a que no se dejen llevar por ideologías ni prejuicios, a que reflexionen y den razón de su esperanza, a que escuchen los argumentos del otro.
Cuando una minoría de laicistas intolerantes intenta expulsar de la universidad todo debate sobre temas religiosos, cuando algún ateneo andaluz impide que un Obispo presente la fe que profesa, cuando muchas personas que ignoran el tema dicen que la fe y la religión son puros sentimientos ajenos a la inteligencia, la Iglesia invita al diálogo, a la reflexión y al debate, consciente de que el conocimiento nos humaniza, nos hace más libres y nos lleva hasta el Misterio.
Por eso, deseo decir a los creyentes que no tengan miedo al uso de la razón ni al progreso de las ciencias. Y, de paso, preguntar a los laicistas beligerantes por qué tienen miedo a que se hable de Dios en televisión, en radio, en los colegios y en la universidad, pagados también con nuestros impuestos. Si Dios no existe, ¿por qué tienen tanto miedo de que tomemos la palabra?
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